Qué bonito confiar en una moneda las decisiones más importantes de una noche, ¿no?
Que si es cara lo mismo te muerdo y si es cruz, también. Pero no sé.
Fijaos que de elegir entre prioridades siempre preferimos que salga algo. El problema es que me veían nítida a las cinco de la mañana y desdibujada a las cinco de la tarde. ¿Quién podía elegir entre eso?
Qué calvario ni qué calvario. A ver si se nos pierde la moneda y me eliges tú, ¿no?
Menos mal que sabes besar, porque sin la moneda no entendías de nada más que desear que saliera cruz para volverme a empotrar contra la mesa.
Saliera lo que saliera la noche iba a ser sublime, sinónimo de desastrosa en este caso.
No quiero volver a tirar monedas. Una noche sólo buscaba ahuyentar el frío y un café, solo. Tiré una y acabé en las entrañas de un hostal haciendo maravillas, qué cosas.
Quien sabe si mis padres creían más en el destino y dejaban la vida pasar o creían más en el azar y quedaban para tirar monedas a una fuente.
El caso es que salió una cara cuando nací y ni me he enterado.
Así, con la soltura de quien lleva cien vidas vividas, me hizo el amor; mas me besó con la ineptitud del recién nacido que sólo sabe que ha venido al mundo para llorar.
12 mayo 2013
07 mayo 2013
Mi acción buena del día será ser incorrecta, y recordarle.
Era como un juego de ajedrez, pero esta vez el rey se tenía que comer a la reina. A las seis de la mañana era cuando me decía 'reina estarás más guapa encima mía', y los caballos dejaban de hacer eles.
Él era como era, pero a veces pienso que a mi también me daría miedo querer a una chica como yo, que me tomo el café frío y sin azúcar, y el whisky caliente que no hay quien se lo beba.
Cada noche derramaba sobre mí centenar de remordimientos, y me cosía a orgasmos, preciosos por cierto. Una noche pasó de usarme como musa a vomitarme mierda. Él y sus manías. La noche de los cristales rotos la hago llamar, aunque los cristales fue lo único que no se rompió.
Los vecinos pensaban 'como follan, vaya movida' y nosotros sólo pensábamos 'estamos jodidos'.
Era como un juego de ajedrez, pero esta vez el rey se tenía que comer a la reina. A las seis de la mañana era cuando me decía 'reina estarás más guapa encima mía', y los caballos dejaban de hacer eles.
Él era como era, pero a veces pienso que a mi también me daría miedo querer a una chica como yo, que me tomo el café frío y sin azúcar, y el whisky caliente que no hay quien se lo beba.
Cada noche derramaba sobre mí centenar de remordimientos, y me cosía a orgasmos, preciosos por cierto. Una noche pasó de usarme como musa a vomitarme mierda. Él y sus manías. La noche de los cristales rotos la hago llamar, aunque los cristales fue lo único que no se rompió.
Los vecinos pensaban 'como follan, vaya movida' y nosotros sólo pensábamos 'estamos jodidos'.
06 mayo 2013
Mis ojeras ya son seis ceniceros a medio llenar. Me veo en el reflejo del televisor, elegante, escuchimizada, esbelta. Desde la altura de unos Gucci contemplo aquella cicatriz en mi nalga, vete tú a saber quién me había estado mordiendo. Me gusta verme en el televisor, quizá porque en el espejo sólo veo una sonrisa muy de mentira. Un cigarro, una reflexión: Su 'bésame' y mi 'vérsame' eran muy distintos. Me destapo, no sé si por calor o por continuar con la tontería del televisor.
A veces prefería leer en braille cualquier cuerpo que escribir en el suyo, un rosal sin escrúpulos que te acribillaba a navajazos. Quizá fuera un poco masoca, o quizá le quería. El caso es, que me veo muy guapa ahí triste en el televisor.
El enredo de mis pestañas está totalmente desligado del viento y del sexo.
Por eso mi vida carece de sentido.
A veces prefería leer en braille cualquier cuerpo que escribir en el suyo, un rosal sin escrúpulos que te acribillaba a navajazos. Quizá fuera un poco masoca, o quizá le quería. El caso es, que me veo muy guapa ahí triste en el televisor.
El enredo de mis pestañas está totalmente desligado del viento y del sexo.
Por eso mi vida carece de sentido.
05 mayo 2013
Con ser musa de un borracho ya no bastaba. El problema vino cuando le decidí abrir más el corazón que las piernas, cuando pasó de romperme las medias y me rompió el alma.
Quizá el problema es que dejó de beber, y a veces las poesías que soltaba ebrio no era capaz de canalizarlas sobrio.
No le odiaba, le escribía. Que es peor.
Sólo me tenía cuando se follaba mis lágrimas, y no mis borracheras, que es lo que enamora a una mujer. Creo.
Tan atractivamente vacío que cuando se perdía, bebía, y de nuevo a mis piernas. Qué vértigo.
Yo le quería a veces, él a mí veces.
¿Y si se enamoró estando borracho?
Quizá el problema es que dejó de beber, y a veces las poesías que soltaba ebrio no era capaz de canalizarlas sobrio.
No le odiaba, le escribía. Que es peor.
Sólo me tenía cuando se follaba mis lágrimas, y no mis borracheras, que es lo que enamora a una mujer. Creo.
Tan atractivamente vacío que cuando se perdía, bebía, y de nuevo a mis piernas. Qué vértigo.
Yo le quería a veces, él a mí veces.
¿Y si se enamoró estando borracho?
28 abril 2013
Llevaba un caballero por octubre,
la luna a cuestas sin más equipaje,
pues no hay sol más lúgubre
que un sol sin su luna de traje.
Destinos hacia un parque
verde como esas dos locuras,
buenas noches quiero darte,
mas en mi cama serían tu cura.
Diciembre, mes para tristes,
apóptosis progresivo,
tu camisa en mis hombros si insistes,
imagina no habernos vivido.
Hagamos arte.
Tomaré tus andares, toma mis pesares,
lluéveme a mares, silencio y no pares.
Piel que arde.
Buenos días quince veces,
me sobra toda cerveza,
te veo y ni apareces
pues contigo tuve la certeza.
El poema a medias, las medias por el suelo,
la impotencia acecha con sus rojos pintados.
Desvestirte como consuelo
y la distancia en todos lados.
Orgamos de relaciones textuales,
tu marrón miel en los labios,
Y en vena, dosis mortales.
Tuya, borracha de Larios.
Alquilar un mordisco en tu cuello,
tiempo de vernos,
alimentarnos de ello,
prohibido movernos.
Escribir versos sin acabar,
muriéndome en tus costillas.
Cariño, déjame de matar,
báilame a pastillas.
Invierno en las cortinas,
verano en las ganas,
primavera en tus ojos,
y siempre otoño en el corazón.
16 abril 2013
'Hace mucho que el lobo dejó de perseguir a Caperucita para dedicarse a la poesía venerándola. Me gustaría saber si me recuerda como una niña indefensa que iba siempre por el centro de Madrid en busca de no sé quién con una vespa'
Me sacó de mis pensamientos un joven camarero, que dejó un café sobre uno de los únicos rincones libres de la mesa llena de borradores desdibujados. Curioso aquel bar cualquiera de Malasaña.
'Fue extraño, fue su cuerpo un modo de vida. Sus costillas me encerraron, sus ojos eran la duda existencial de los domingos, los sábados ya padecíamos una descarada resaca de tanto querernos. ¡Mira su clavícula derecha! Desde ahí me suicidé yo'
El café, y qué café, ya tenía poco de café. Podríamos decir que hasta la última paloma se fue porque no me soportaba.
'- Niña de Venecia en los ojos, París en los labios y Roma en la entrepierna - me decía siempre'
La cuenta y un par de monedas de propina pesaban en mi bolsillo y las tiré. Un tío poco común, de los que te follan con la mirada me cruzó, un déjà vú de esos tontos: tú y yo ya nos hemos mordido antes.
El mundo no está hecho para morir de amor.
Me sacó de mis pensamientos un joven camarero, que dejó un café sobre uno de los únicos rincones libres de la mesa llena de borradores desdibujados. Curioso aquel bar cualquiera de Malasaña.
'Fue extraño, fue su cuerpo un modo de vida. Sus costillas me encerraron, sus ojos eran la duda existencial de los domingos, los sábados ya padecíamos una descarada resaca de tanto querernos. ¡Mira su clavícula derecha! Desde ahí me suicidé yo'
El café, y qué café, ya tenía poco de café. Podríamos decir que hasta la última paloma se fue porque no me soportaba.
'- Niña de Venecia en los ojos, París en los labios y Roma en la entrepierna - me decía siempre'
La cuenta y un par de monedas de propina pesaban en mi bolsillo y las tiré. Un tío poco común, de los que te follan con la mirada me cruzó, un déjà vú de esos tontos: tú y yo ya nos hemos mordido antes.
El mundo no está hecho para morir de amor.
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