Así, con la soltura de quien lleva cien vidas vividas, me hizo el amor; mas me besó con la ineptitud del recién nacido que sólo sabe que ha venido al mundo para llorar.

09 diciembre 2012

TÚ, sin acento,
morir sin ningún sentido,
alientos de tu rojizo rostro,
un café con la miel de tus ojos,
tatuajes de estar totalmente perdidos,
pequeño risueño de las sonrisas calladas,
hablaba todo el día en braille por los codos,
saberse todos los idiomas de las pupilas, retinas,
pudiendo escupir una lluvia ácida constante,
mueres sin avisar, va subiendo la marea,
come bonitos sueños y los vomita,
nuestras escaleras llevaderas,
tumbados en estrellas,
un miradas eternas,
increíble sin H.



Llorar, lloro por ti. Lloro sangre porque el corazón ha reventado. ¿Qué quieres que te diga? si yo controlaba todo, el tiempo, el número de palabras que decía y vas y llegas tú con tu chupa de macarra a decirme cómo tengo que fumarme la vida. Desde hace días ya no tengo ganas de beber, sólo de necesitar tus 'eres tonta, chica'. ¿Desde cuándo te doy los buenos días en vez de consumir el primero de la mañana?. No saber lo que pasa, la vida al revés, pensar con los pies, contar hasta tres y tomar una decisión irrevocable. Cinco minutos sin un atardecer es demasiado, me vacía el interior llevándoselo consigo. Él siempre quiere más, y me lo pegó. Prefiero que me atraviese un tiro a verte en la vía de la estación marchándote, con esa mirada de 'desharía los pasos que he dado hasta aquí para romperte la boca de un mordisco'. Tanta impotencia nos mata, tanto dolor nos hunde. Pretendiendo no pretender nada fue la historia que me hizo perder hasta la sangre, se me han secado ya las venas y sólo tú corres por ellas, por el nudo que has creado tengo que tragar saliva, marcha al desenlace sin pausa ni medida. Por favor no digas nada, hace casi un centenar de días que no como, engullo sueños de material frágil, casi transparente. Sólo pienso en tirarme por las escaleras en las que te pude decir 'te quiero'.

22 noviembre 2012

Es algo triste eso de prohibir la salida a toda la magia que tu corazón aguarda por expresar. Últimamente ni yo me entiendo ni me quiero entender. La vida me ha cohibido del orden y me ha arrojado, sin permiso, a un abismo del que es difícil salir, como la droga, casi imposible, pero, ¿yo he intentado salir, quiero salir? resuena el eco. Cuando creo haber recobrado la cordura, aparece con su típico uso de palabra que me borra todo, me pierde y me secuestra. Aún no he logrado hallar aquello que me hace, que tan perdida me deja y tan por dentro me quema. Una palabra suya es capaz de hacerle recobrar al mundo su sentido. Ciertamente ando en deseos, ando en deseos de quién sabe qué tipo... de aclarar esta locura, porque como tal me hace carecer del total sentido de la razón, de la seriedad. Incluso me hace expresarme mal, no sé ni qué escribo en este momento en que mi persona se halla. Defensora de la improvisación y tan medrosa ante un impulso, ese que me quita el sueño cada noche que a la luna le da por verte. Pesadilla de cada día que daría fin confesando cualquier aseveración proveniente de las venas que cubren mi agitada sangre. Lo cierto es que llego a venerarte.

17 noviembre 2012

Dicen los locos como yo, que el arte está en sacrificar suaves pasiones por otras más fuertes. ¿Quién soy yo para enamorarme de un maldito gesto? Que he notado que me miras cuando yo apenas me veo. Que me sientes cuando el mundo ya no es capaz de sentir. ¿Quieres un consejo? Corre hacia la chispa, sabes a lo que me refiero, no te hagas el desorientado y cógela, en esta sociedad de sentimientos paupérrimos, ¿qué más esperas?. Una sonrisa, no sabes lo que haría yo con una sonrisa, y vosotros ahí buscando porqués a la vida. Qué triste eso de hacer listas dando prioridad a las sensaciones, qué celestial eso de los detalles nacientes del alba del alma de alguien, de entenderse con la mirada, de estar expectante a aquellas sorpresas que contiene la rutina diaria.

04 noviembre 2012




Siempre criticaron nuestra forma de querernos, tan pasional que escapa a las leyes de la naturaleza. Tú tan roca, yo tan cristal a la hora de romperse ante una discusión. Un simple mal gesto, penetraba en mi alma y se instalaba allí hasta que fuese olvidado, pero nunca desechado. Guardabas tus puntos de vista como oro en paño, jamás llegué a saber con seguridad que me querías, que me echabas de menos cuando no estaba, o que amabas verme por tu casa. Un día, unas cervezas antes de decirnos adiós y una confesión. Ya tan acostumbrada al dolor que ni el verso más preciado pudo remover algo en mi interior. Era triste, pero real, la fuerza sobrenatural que me había llevado siempre a soportar cualquier sufrimiento, había acabado por desvanecerse, por hacerme inmune, y ya nada parecía enloquecerme, ni la furia ni la ilusión.
Cierto es, que determinado día el destino me puso a prueba una vez más, pues puso en mi camino un obstáculo difícil de superar. Apareció en mí aquello que todos esperamos en la vida y que muchos desisten de tanto aguardar. Una oportunidad que varios desechan y muchos mueren por aceptar: alguien, la palabra es, alguien. Alguien que se te escapa de las manos, alguien que hace que pienses de verdad que has encontrado lo que sólo un par de personas entre infinitas consiguen encontrar.