Así, con la soltura de quien lleva cien vidas vividas, me hizo el amor; mas me besó con la ineptitud del recién nacido que sólo sabe que ha venido al mundo para llorar.

17 julio 2012


Imagina que ganaras un concurso cuyo premio es el siguiente: todas las mañanas, un banco te abriría una cuenta con 86.400€. Pero como todo juego tiene sus reglas, éste tiene dos.
*La primera regla es que todo lo que no te has gastado a lo largo del día, se te retira por la noche, es decir, no se ahorra. No puedes hacer trampas, no puedes traspasar ese dinero a otra cuenta,
sólo puedes gastarlo. Pero a la mañana siguiente, al despertar, el banco te abre otra cuenta con 86.400€ para ese día.

*La segunda regla es que el banco puede interrumpir tu premio sin previo aviso. En cualquier momento puede decirte que se ha acabado, que cancela tu cuenta y que ya no te abre ninguna más. ¿Qué harías?

Arthur no acababa de entenderlo.

- Pero si es muy sencillo, hombre, es un juego. Todas las mañanas, al despertar, te dan 86.400€ con la única condición de que los gastes durante ese día, pues el saldo no utilizado se te retirará cuando te vayas a dormir. Pero ese don del cielo o ese juego puede acabar en cualquier momento, ¿comprendes? Y la pregunta es: ¿qué harías si te encontraras en esa situación? 
Él respondió espontaneamente que se lo gastaría todo en lo que le apeteciera y en hacer multitud de regalos a las personas que quería. Emplearía hasta el útlimo céntimo que le diera ese 'banco mágico' en llevar la felicidad a su vida y a la de los que le rodean. Incluso a la gente que no conozco, porque no creo que pudiera gastar en mí y en mis allegados 86.400€ al día. Pero, ¿adonde quieres llegar a parar?

- Ese banco mágico lo tenemos todos -contestó ella-.  Es el tiempo. El cuerno de la abundancia de los segundos que pasan. Todas las mañanas, al despertar se nos abonan 86.400 segundos de vida en nuestra cuenta para ese día, y cuando nos dormimos por la noche no hay suma y sigue; lo que no se ha vivido en el día se ha perdido, ayer acaba de pasar. Todas las mañanas se repite ese prodigio, se nos abonan 86.400 segundos de vida, pero jugamos con esa regla inevitable: el banco puede cancelarnos la cuenta en cualquier momento sin previo aviso; en cualquier momento, la vida puede acabar. ¿Qué hacemos, pues, con nuestros 86.400 segundos diarios? ¿No son más importantes unos segundos de vida que unos euros?
¿Quieres entender qué es un año de vida? pregúntaselo a un estudiante que acaba de suspender un examen final. ¿Un mes de vida? Díselo a una mujer acaba de traer al mundo a un niño prematuro y espera que salga de la incubadora para estrecharlo entre sus brazos sano y salvo. ¿Una semana? Que te lo cuente un hombre que trabaja en una fábrica o en una mina para mantener a la familia. ¿Un día? Háblales del asunto a dos que están locamente enamorados uno del otro y esperan el momento de volver a estar juntos. ¿Una hora? Pregúntale a una persona claustrofóbica encerrada en un ascensor averiado. ¿Un segundo? Mira la expresión de un hombre que acaba de salvarse de un accidente de coche. ¿Una milésima de segundo? Pregúntale al atleta que acaba de ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos, en vez de medalla de oro para la que lleva toda su vida entrenándose. La vida es mágica, Arthur, y hablo con conocimiento de causa, porque desde que sufrí el accidente saboreo el premio que es cada instante. Así que, por favor, aprovechemos todos estos segundos que nos quedan juntos.

Marc Levy: 'Ojalá fuera cierto'

11 julio 2012

Olvidas y recapacitas y de repente, aparece de nuevo, con su curiosa forma de caminar y su característica voz que te hace enloquecer. Piensas y descubres que por arte de magia os habéis vuelto a unir, sin saber cómo y por la fuerza del destino volvéis a compartir sonrisas. Un día, ocurre de nuevo, el reloj marca la hora exacta y todo ocurre muy deprisa pero de manera semejante a como pasó en aquel entonces... Las cosas no son iguales ni mucho menos, y aunque ya todo es distinto los sentimientos que hicieron que cada día me revoloteara una sacudida de seres mágicos por el interior de mis entrañas, no han desaparecido, sino que se están alimentando, noto como crecen cada segundo que pasa, noto su deseo de romper mi piel y volar libres, centelleantes por el entorno, dejando tras de sí una estela de sueños e ilusiones capaces de quebrantar el temor, la desconfianza y la pérdida.

09 julio 2012

Cabe esperar mil sensaciones que acabarán con lo que queda de mi alma, que ya no es pura y ni siquiera está limpia, sino que ya no cabe suciedad alguna. Hay restos de maldad, salpicones de rencor, gotas de agua salada y demasiado dolor aislado que pendiente del mundo desea salir y liberarse, limpiarse para ser libre. Nunca pensé que mi querido destino pudiera tratarme al fin y al cabo tan mal, hasta tal punto que dejé de confiar en él. Poco más sacude mi vida, como siempre por motivo de diversas desavenencias la felicidad no está entre ese polvo que se desborda al sacudir.

29 junio 2012

24 junio 2012

Los días que me vas a faltar... estoy muy acostumbrada a ello, pero sé que lo pasaré en medio de tormentas, quizá en los últimos días casi me ahogue con mis propios llantos, desconsolados y llenos de distancia, voceando gritos de dolor. No te recordaré, ni te echaré de menos, ni siquiera te escribiré cada día contándote qué he hecho. Todo eso estará de más. El día que te vayas me he prometido a mi misma que ni siquiera sentiré tristeza. Como mucho algún día se me escapará alguna lágrima furtiva, cristalina y sin fondo recordando los días llenos de momentos dignos de recordar a tu lado. Nada me importa verdaderamente, cambié, y también me prometí, de hecho me juré que jamás volvería a pensar, que sería vitalidad y optimismo, que viviría el presente sin pensar en las consecuencias que conllevan mis actos. Vivir sin atormentarse por nada más que no sea disfrutar. Quizá ese método me encierre en algún tipo de felicidad artificial, quién sabe, quizá sea un tipo de felicidad más sincera. Descubrí que vivir preocupada de todo detalle por mínimo que sea, amarga a cualquiera.

19 junio 2012

Tenemos las cosas predeterminadas cuando de repente llega algo de improvisto que nos modifica todos los planes. Yo jamás planeé enamorarme así, de esta manera, de sacarse los ojos cuando me cabreo, de tocar el cielo cuando estoy feliz. Yo no tenía planeado sacar mi lado bueno cuando me suplicas con los ojos un abrazo celestial. Yo jamás pensé que podría sentirlo todo a la vez. Pensaba tal vez que las cosas serían de otra manera pero la vida sigue su curso, nos cambia de planes constantemente, y algo que jamás pensábamos que nos iba a pasar un día pasa, algo se acciona, y sabes que nunca más vas a estar enamorado de esa manera.